Lema

OBJETIVO Y LEMA DEL CURSO 2020-21

 

OBJETIVO

Ante la preparación al 150º de la Fundación del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora y la propuesta, por parte del papa Francisco,  del año especial Laudato Si, queremos 

 

“SER COMUNIDADES SIGNIFICATIVAS EN EL MUNDO DE HOY, FAVORECIENDO LA CULTURA DEL ENCUENTRO Y EL CUIDADO DE LA CASA COMÚN”

 

El texto de la Palabra de Dios que nos acompaña es:  “La madre de Jesús estaba allí (…) Haced lo que Él os diga” (Jn 2 ,1.5 ).

 

LEMA:  

  • CUIDA LA VIDA, PONLE CORAZÓN

En nuestro cartel podemos ver que predomina el color verde de la naturaleza, nos evoca todo lo creado. 

La palabra “vida” en mayúsculas y subrayada pone el acento en una ecología integral, no centrada únicamente en el cuidado de la naturaleza, sino que “incorpora claramente las dimensiones humanas y sociales” (LS 137).

 

La imagen del diente de león nos evoca los sueños ¿Quién no ha soplado un diente de león? y ¿quién no ha pedido un deseo antes de soplar?  Su apariencia frágil y algodonosa permite que sus semillas puedan ser diseminadas con el más mínimo aleteo del aire.  Soñamos con un mundo más justo, más humano, más sostenible y queremos aportar nuestro compromiso.  Es el poder de los “pequeños gestos cotidianos” (LS 231) a los que hemos de estar dispuestos como María en Caná.

 

La imagen del interior del corazón de unas manos juveniles representa  la centralidad del joven y su protagonismo en el cuidado de la casa común, recordando a todos la necesidad de actuar como María hizo con los sirvientes ante la falta de vino. Tomar conciencia de que todo cuanto hacemos está al servicio de la vida; como nos recuerda el Papa Francisco. Y cuando ponemos corazón a las cosas, y este late desde el carisma salesiano, estamos hablando de vida sencilla, de alegría, espontaneidad, de miradas cargadas de esperanza, de posibilidades que se abren para caminar juntos, de sortear dificultades, de espacios compartidos, presencia y momentos de diálogo que facilitan la cultura del encuentro. 

Las manos sostienen con delicadeza el mundo en una actitud de cuidado ante un mundo que necesita manos que protejan y que actúen.

El tono rojo en torno al corazón o en el subrayado de la palabra vida, evoca el amor y pasión que queremos poner en esta tarea.

La imagen del mundo en plastilina quiere conectar con nuestros destinarios más pequeños, al tiempo que remite a la acción divina narrada en el Genesis. Él “modeló al hombre con arcilla del suelo» (Gn 2, 7a) y nos invita a participar responsablemente en su misma acción creadora, uniéndonos para hacernos cargo de esta casa que se nos confió (LS 244). Poniendo nuestro corazón en las distintas realidades que lo amenazan: hambre, desigualdad, injusticia…

¡Feliz curso!  ¡Que le pongamos mucho corazón!